20 julio 2012

XIPHIAS CAPÍTULO VIII POR GABRIEL GUERRERO GÓMEZ



Capítulo VIII

Sagittanovs

              

“Los padres hemos dejado a nuestros descendientes como legado un mundo no sólo cruel, sino despiadado hasta la náusea, cuyo responsable es sólo la mano del hombre”.

                                             

                                                  Chakyn Chakiris                         

 (Nuestro egoísmo y sus consecuencias).  





—Sumergirnos ilegalmente en los océanos de información automatizada del Imperio nos ha permitido obtener informes clasificados de primer orden muy útiles para nuestro servicio de espionaje —dijo Cratón, agente especial del servicio de espionaje de Chakyn Chakiris llegado milagrosamente en un transporte médico de los Sistemas Unidos —. Sagittanovs, Ninate y Siceone están empezando a despertar y a conspirar para salvaguardar sus intereses. El primero vive de la venta de armas y el segundo de los daños que provocan en los seres humanos.

—Curiosa forma de describirlo —apuntó un reflexivo Chakyn Chakiris.

—Y no por ello menos precisa —añadió a su vez Löthar comenzando la reunión. Se hallaban en el interior del faro blanco de Marelisth, un gabinete de crisis formado por Miklos, regente del planeta Sillmarem, Elektra Zephyrus, Jefa de seguridad, Chakyn Chakiris y el Comandante en Jefe de los Xiphias de Sillmarem, Löthar Lakota.

—En un principio, los estamentos militarizados de Sagittanovs tienen, entre sus múltiples funciones, tareas de reconstrucción, ayuda al progreso social y económico de una zona en conflicto, junto a misiones de escolta, defensa y vigilancia de fronteras en disputa. En muchas ocasiones, en colaboración con los Sistemas Unidos —explicó Löthar con el rostro macilento por el cansancio.

—¿Qué sabemos de esta civilización? —preguntó Miklos.

—Sus estructuras sociales son de lo más significativas. Su máximo dirigente es un General Supremo, que a su vez cuenta con un Estado Mayor y Consejo de militares. Estos controlan los principales directorios que gestionan las empresas clave de su planeta. Ni las grandes Kaishas interplanetarias tienen acceso a las mismas —añadió Elektra, ataviada con un uniforme negro y un abrigo rojo con las insignias de las Amazonas de Marelisth—. De esa manera dominan sectores estratégicos como alimentos, medicinas, telecomunicaciones, energía, agua, industrias básicas y tecnología punta.

—Es algo que ya sabemos —le recordó con autosuficiencia Chakyn Chakiris.

—El estamento militar es la columna vertebral de su sociedad, es toda una forma de vida, clave en el papel de su economía y escala de valores social —siguió Cratón, sacudiéndose los hombros.

—Tienden a ensalzar la figura del héroe, y sus dirigentes están en permanente alerta frente a los conflictos cósmicos del Imperio, pero sin intervenir. Al menos, no de una manera directa.

—Lo sabemos —observó Elektra, pensativa.

—Su servicio secreto es de primera, muy hermético y extraordinariamente difícil de sufrir filtraciones. Sus niveles jerárquicos se designan según las facultades operativas del individuo y son muy rigurosos al respecto para su selección —añadió Cratón—. Sus efectivos cuentan con unos veinte millones de hombres muy bien adiestrados, de los cuales una buena parte siempre está preparada para suministrar servicios en caso de ataque o guerra. No debéis subestimarlos.

—Nadie los subestima —dijo Löthar.

—Son como una tela de araña, omnipresente en los más recónditos huecos de los estratos de su sociedad, tanteando sus ideas o inquietudes —insistió Cratón, lanzando una furtiva mirada a Chakyn.

—Asfixiante forma de vida para un Sillmarem —dijo con ironía Löthar.

—Pero eficaz, en lo que a seguridad se refiere —expuso Elektra más interesada por los derroteros que seguía la conversación con aquel agente de Chakyn.

—Pero el costo es la libertad individual del individuo —soltó Löthar irritado.

—Demasiado alto a mi parecer.

—Su sistema defensivo interior y exterior se compone de armas químicas, bacteriológicas, radiactivas, nanotecnología y genéticas. No se les conoce nada más —argumentó Chakyn.

—En eso os equivocáis. Sagittanovs ha inventado un nuevo tipo de arma, una terrible amenaza que han usado en un poblado Rebelis a modo de experimento para vendérsela después al Imperio. Éste es el motivo por el que he solicitado esta reunión de urgencia —aclaró Cratón.

—¿Ha contactado con el Imperio?

—Cabe esa posibilidad, mi Señor, aunque me inclino por pensar que aún están en fase de pruebas.

—¿Qué tipo de arma? —preguntó Chakyn con un nudo en la garganta, inclinando ligeramente la cabeza.

—No lo sabemos con certeza, pero parecen haber desarrollado un tipo de misil con cabezas equipadas con cápsulas nanotecnológicas, las cuales, al estallar, actúan como un espeso enjambre dotado de consciencia propia que ataca corroyendo cualquier forma de vida existente de forma precisa y organizada.

—¡Es increíble! De ser cierto, poseerían una nanotecnología más avanzada incluso que la de Invenio —destacó Chakyn, sin ocultar su admiración como el científico que era.

—Los usan como arma, increíble —murmuró Elektra.

—Y muy arriesgado. También pueden volverse en su contra si se independizan racionalmente —observó con agudeza Chakyn.

—¿Te refieres a sus pautas de pensamiento, adquiriendo consciencia de su yo? —preguntó Elektra con una profunda expresión de preocupación reflejada en su rostro.

—En efecto.

Miklos, a su lado, enmudeció perplejo.

         —Es algo cuanto menos complicado —señaló Löthar.

—Pero factible si se les ha dotado de la capacidad de evolucionar —observó Chakyn.

—Interesante —dijo Elektra observando con cuidado las reacciones de sus compañeros de reunión.

—Me gustaría saber cómo han logrado crear un proyecto de semejante envergadura —dijo Miklos.

—En realidad, las investigaciones en este campo comenzaron de forma gradual hace unos años con algún tipo de virus polimórfico capaz de afectar al núcleo de la célula de cualquier criatura viva, hasta tal punto que ya no pudiese reproducirse, atacando tanto a su sistema inmunológico como a su sistema reproductivo. Era tan voraz que era capaz de devastar toda forma de vida de un planeta entero en cuestión de semanas, autodestruyéndose incluso a sí mismo. Dicen que el antídoto sólo lo poseían sus propios creadores —explicó Cratón.

—De ser así, estaríamos ante un arma de usar y tirar, una vez que haya hecho su trabajo —susurró Elektra.

—Una soberbia arma bacteriológica. Dicen que uno de los ingredientes principales para la fabricación en serie del antídoto se halla únicamente en los mares de Sillmarem. Se llama Urvia y se halla en una fruta marina conocida como terums, cerca de las costas de Marelisth. Es un ingrediente clave para la fabricación del remedio. Si logran hacer sobrevivir esta fruta fuera de Sillmarem, su problema estaría resuelto en parte, ya que podrían sintetizar todo el Urvia que quisieran.

—Lo llaman virus de anud. Mis fuentes me contaron algo al respecto hace mucho tiempo —murmuró Elektra.

—Nada que deba preocuparnos. Sillmarem se halla bien protegido por sus campos de ocultación orbital, gracias a la caja de anillos múltiples de Guerón —indicó Chakyn con autosuficiencia.

—Y ese arma, ¿funciona? —inquirió Löthar cada vez más preocupado.

—Por eso estoy aquí, mi Señor, comprobadlo vos mismo. Un pueblo de los Sistemas Fronterizos ha sido ferozmente golpeado a modo de ensayo. Stephan Seberg solicita una rápida intervención de los Xiphias en una acción conjunta con sus guerreros Shinday. El equilibrio de poder actual corre peligro de romperse entre la Interfederación y el Imperio. El Imperator no dudará en usar esta nueva tecnología si le puede otorgar gran poder ofensivo. Sisfrón corre peligro —advirtió Cratón con énfasis—. Permitidme mostraros algo fundamental para el desenlace de este conflicto.

¿Los experimentos? pensó Elektra con ansiedad. Cratón abrió la palma de su mano derecha mostrándoles un aparato romboidal. Oprimió un botón, comenzando a girar éste sobre sí mismo velozmente.

—Un multi—comunicador giratorio —susurró Löthar contemplando cómo las brillantes y etéreas imágenes desplegadas giraban circularmente mostrándoles diversas y espectaculares escenas de Sagittanovs y de sus laboratorios. Lo peor vino después. Los restos deformados y carcomidos de los cadáveres del pueblo Rebelis. Sus rostros aparecían desfigurados como si un terrible ácido les hubiese devorado la piel hasta los huesos. Las casas aparecían arrasadas con infinidad de agujeros. Todos observaban en silencio y horrorizados. Con hábil gesto, aquel hombre presionó el botón de su rombocom, desconectándolo. Dio un paso depositándolo en las manos de Chakyn sin cruzar palabra alguna. Después, mirándolo fijamente susurró:

<<Por favor, valorad lo que os entrego. Hemos pagado un alto precio para que este presente llegue hasta vuestras manos. Entregádselo a Chakyn Chakiris. Él sabrá qué hacer>>. Esas fueron las últimas palabras de mi contacto en Ninate.

         —Esta información no caerá en saco roto —aseguró Chakyn.

—Debo partir cuanto antes y continuar con mi trabajo —aclaró Cratón.

—Descuidad, yo mismo os escoltaré hasta la salida del planeta —ofreció Löthar.

—Ahora se os escoltará a un complejo submarino de alta seguridad, para que podáis descansar antes de tomar un transporte y proseguir con vuestro trabajo —aclaró Chakyn permitiendo que un par de Xiphias penetrasen y le acompañasen a la base hasta nueva orden.

Una vez se quedaron a solas, Miklos rompió el silencio.

—Debemos organizar un plan de ataque y cortar este problema de raíz —dijo yendo directo al grano.

         —Las implicaciones políticas a gran escala, debemos evitar una escalada de violencia con el Imperio —susurró Chakyn.

         —Estoy de acuerdo con Miklos, si no neutralizamos el problema de fondo, a la larga será mucho peor —señaló Löthar.

         —Sagittanovs siempre ha sido el principal proveedor de armas del Imperio. Dudo que se atrevan a hacer tratos comerciales ahora a gran escala con Sagittanovs si neutralizamos y damos a conocer esta amenaza —comentó Elektra.

         —Si estuviese Salek aquí, nos indicaría que primero agotásemos la vía diplomática —les recordó a modo de reproche Löthar.

         —Salek está en la parte sur del planeta. Debemos tomar una decisión ahora, no podemos esperar. Si es cierto que han desarrollado un nuevo prototipo de arma de enorme poder destructivo, es necesario neutralizar esta amenaza y destruir ese complejo —aclaró Miklos con autoridad—. Löthar, usarás diez comandos formados por diez unidades de cazas sin identificación ni señal distintiva que os relacione con Sillmarem. Contactareis con Asey y los Rebelis y Elektra diseñará un plan táctico de acción, proporcionándoos la cobertura que necesitéis.

         —Deberéis hacer un trabajo rápido y limpio —añadió Chakyn.

         —El Imperio podría reaccionar con violencia y Sagittanovs también —advirtió Löthar con preocupación.

         —No lo harán —sentenció Chakyn.

         —¿Por qué estáis tan seguros? —inquirió Löthar con un deje de irritación en su voz.

         —Porque no desearán llamar la atención. No pueden pedir explicaciones de algo que oficialmente no existe. Este rombocom posee suficiente información para que los responsables de este proyecto sean denunciados y juzgados ante el Consejo de los sistemas Unidos —especificó Chakyn.

         —Es una jugada demasiado arriesgada —insistió Löthar.

         —Si la misión de hacer saltar por los aires ese complejo militar con todo su arsenal de cabezas nanotecnológicas es culminado con éxito, les habremos enviado un claro mensaje: No toleraremos vuestro beneficio a costa de la muerte de los nuestros, incluyendo a nuestros aliados –admitió Elektra para sorpresa de Löthar.

         —Este complejo se halla ubicado en el planeta Segatnia, es un protectorado del Imperio. No será tarea fácil —hizo notar Löthar.

—Pero no hacer nada no es una solución, así que cuanto antes nos pongamos manos a la obra, tanto mejor —terminó por decir Miklos.

Löthar fue a decir algo pero se mantuvo callado, lanzando una furiosa mirada a Chakyn, reprochándole su falta de prudencia. Tanto él como Elektra se retiraron al centro de operaciones de Marelisth para hacer los preparativos de esta operación secreta.

—Utilizaremos unos trescientos hombres en un total de cien unidades. Tres hombres por unidad. Asey añadirá otros trescientos. Usaremos comandos Xiphias con veteranos, gente de primera, en grupos pequeños pero de mucha movilidad —comenzó a explicar mientras estudiaban codo con codo multitud de planos, datos e informes de la zona de la operación.

Löthar sabía que deberían contactar con Asey, líder de los pueblos Rebelis. La experiencia y la estadística le decían que este tipo de trabajos poseían un alto índice de fracaso y que las posibilidades de acabar muerto eran muy altas tanto para él como para sus hombres.




 



Subscribe to Our Blog Updates!




Share this article!

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Tus comentarios también cuentan.

Return to top of page
Powered By Blogger | Design by Genesis Awesome | Blogger Template by Lord HTML